The Lives And Times Of A Quilter's Cats

Random thoughts of three or four cats and I about the importance of wearing slippers if you happen to share your home with a quiltmaker who drops pins, and other similar and related nonsense, from fabric to gardening and of course, about the cats who inspire all this madness. En inglés y en español.

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Sunday, November 19, 2006

Of Album Quilts: Friendship And Love In Stitches And Ink

Imagine a cross-country move. We get in an airplane, complain about delayed flights, inconvenient weather that makes our flight bumpy... and upon reaching our destination, a few hours later, we pick up our luggage, get on the mobile phone and let our friends/relatives we arrived safe and sound and we are ready to check in our hotel and await the arrival of our entire household goods to settle in our new home. Worst case scenario: we fill a U-Haul, drive down interstate highways for a few days and arrive at our destination, ready to pick up where we left off.

Now imagine the same trip in the XIXth century. We get in a wagon with whatever we can take from our former household, travel miles and miles for months, and eventually, if we are lucky and disease or childbirth or accidents don't kill us, we arrive at our destination: nowhere, or if we are extremely lucky, some small settlement with a few houses and one shop. Mail is scarce, letters are few and months apart. Imagine if you would, the comfort of seeing a quilt with the signatures of the friends and family you left behind, maybe with scraps of dresses you remember your friends wearing. The comfort of the familiar must have been absolutely priceless for women alone starting a new life, knowing their chances of returning home were next to none.

Quilts with signatures range from the beautiful mid nineteenth century Baltimore Album type, made as parting gifts for some important member of the community, to more simple, but no less meaningful quilts made for friends or relatives moving, marrying or for males coming of age. A very interesting one, property of the Oxford Historical Society in Connecticutt can be seen here. The blocks are signed by family members and friends? of a woman named Harriet.

Men, on becoming of age, would also receive a quilt and/or a suit, his "Freedom Quilt". His female friends and relatives would contribute to this quilt by making and signing blocks. I love this verse from a 1920 quilt:

"All good girls love their brothers
But I so good have grown
That I love other girls' brothers
Better than my own".

And last but not least, quilts made for soldiers during the Civil War also contain signatures and verses. Here is one, from America Hurrah! Antiques. Made in Florence, Massachusetts, it contains signatures and verses on each block, some intended as advice "Touch not intoxicating drinks" or "Touch not tobacco, a curse on it" and some patriotic ones "Be true to humanity and to freedom. Ye are martyrs to a good cause".

Tradition carries on and quiltmakers continue making blocks and signing their names to mark important milestones in each other lives and to celebrate friendship and love.
Signature blocks on the design wall, made by members of our quilt group.





Imaginad un viaje a través de America del norte. Nos subimos en un avion, nos quejamos de los retrasos en los vuelos o del mal tiempo que hace nuestro viaje uno con baches. Llegamos a nuestro destino, usamos el movil para llamar a nuestros familiares y decirles que hemos llegado, tenemos nuestro equipaje y vamos a pasar la noche en un hotel hasta que nos llegue la mudanza con todo lo que contiene una casa. O llenamos un camión de mudanzas con nuestras cosas y en unos dias atravesamos el continente viajando por autopistas y llegamos finalmente a nuestro destino, preparados para empezar de nuevo.
Ahora, imaginad el mismo viaje en el siglo XIX. Cargamos una carreta con lo que nos entra, viajamos millas y millas durante meses y al fin, si tenemos suerte y no hemos muerto por enfermedades contagiosas, parto o accidentes, llegamos a un sitio totalmente desconocido, vacio, y si tenemos mucha suerte, puede que encontremos unas pocas casas y una tienda. El correo llega poco y tarda meses. Imaginad el consuelo de ver un edredón con los nombres de la familia y los amigos que dejamos, quizá hecho de retazos de vestidos de nuestras amigas. Un edredón así debio ser una fuente de consuelo para muchas mujeres, sabiendo que sus posibilidades de volver a casa eran pocas o ninguna.

Los quilts con firmas van desde los maravillosos Baltimore Album hechos en la mitad del siglo diecinueve para regalar a miembros importantes de la comunidad cuando se marchaban o se jubilaban, hasta los más sencillos de patch hechos para amigos y parientes que se marchaban, se casaban o para los hombres cuando llegaban a la mayoría de edad. Uno muy interesante está aqui. Es propiedad de la Oxford Historical Society en Connecticutt. Fue hecho para una mujer llamada Harriet y firmado por miembros de su familia y amigos.
Cuando un joven llegaba a la mayoría de edad, recibía un quilt y/o un traje, su "Quilt de Libertad". Significaba su paso a ser adulto. Sus familares y amigas hacian bloques y los firmaban con su nombre y a veces con un verso. Me gusta mucho éste de un quilt de 1920:
"Todas las niñas buenas quieren a sus hermanos
Pero yo he crecido y soy tan buena
Que quiero a los hermanos de otras chicas
Más que a los mios"

Y por fin, otro tipo de quilts con firmas fueron los hechos durante la guerra civil americana. Aquí está la foto de uno hecho en Florence, Massachussets de la colección de America Hurrah! Antiques. Contiene firmas y versos en cada bloque, algunos para dar consejo "No toques las bebidas intoxicantes" o "No toques el tabaco, maldito sea" y algunas patrióticas "Se fiel a la humanidad y a la libertad. Sois mártires de una buena causa".

La tradición continua y las quilteras continuan haciendo bloques y firmando sus nombres para marcar hechos importantes sus vidas o para celebrar la amistad entre ellas.

La foto es de bloques hechos por miembros de nuestro grupo con firmas y fechas.

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6 Comments:

Blogger mitas said...

Me encanta leer las historias que nos cuentas.

¿Ya tienes todos los bloques?

petonets

1:21 PM  
Blogger laurapatch said...

Escribes unos artículos magníficos. Me encanta leerlos. La historia de los quilts es apasionante.
Un beso

2:39 PM  
Blogger violetazul said...

Me pone los pelos de punta viendo las firmas en esos quilts tan antiguos...
Cuando ya no estemos por aquí, y queden los nuestros... Deberían de inventar algo para que podamos ver lo que sienten quien los vean, no??
Besos

11:36 PM  
Blogger SheMeows said...

Tengo que mirar, Mitas, me parece que los tengo ya todos.

Y sí, ojalá nos dejen mirar desde el cielo de las quilteras por un agujerito cuando nos llegué el día :)

7:34 AM  
Blogger luzblue said...

Como siempre, una historia fascinante.
Y tu quilt de las firmas se ve muy bonito.

6:16 AM  
Blogger Nueiver said...

No es la primera vez que te lo digo (y seguro que tampoco la última), tu me has enseñado que unir trocitos de tela es algo más que coser...........
Tengo unas ganas enormes de ver nuestros siggiequilts terminados.
¿Será el objetivo del año próximo?
¡¡Estarán de antojo!! :)))

11:36 AM  

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