The Lives And Times Of A Quilter's Cats

Random thoughts of three or four cats and I about the importance of wearing slippers if you happen to share your home with a quiltmaker who drops pins, and other similar and related nonsense, from fabric to gardening and of course, about the cats who inspire all this madness. En inglés y en español.

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Tuesday, December 12, 2006

Lord Burley And The Cheese Chair

Once upon a time, a very small jellicle cat who lived in an alley, got a booboo behind his ear. The booboo was tended, the ear mites that caused it were treated and the little jellicle learned that after putting up with the big headed lady's treatment, he would get a bit of cheese while he sat on the big headed lady's lap. The big headed lady would sooth him and tell him what a brave little jellicle he had been.

The booboo mended and the cheese was no longer needed to make the little jellicle all better. So what did little jellicle do? He learned to burst in the house every time the door opens, sit on the cheese chair and patiently wait for the big headed lady to fall prey to his charms and give him the morsel.

And this is the result: Lord Burley, a.k.a Stunty, this morning, sitting on the computer chair, licking his nose in anticipation. How can one resist that face?

Erase una vez un gatillo blanco y negro que vivía en un callejón y se hizo una herida debajo de la oreja de rascarse porque tenía ácaros. La señora de la cabeza gorda que le da de comer le traía a casa para hacerle curas y ponerle medicina en las orejas. Para endulzarle el trago, la señora de la cabeza gorda le daba un poquito de queso mientras le dejaba que se sentara en sus rodillas y le decía lo valiente que era para ser un gato tan chiquito.

Los ácaros se murieron, la herida se curó y el gatito ya no tenía que entrar a casa a hacerse curas. Y qué hizo? Y el queso? Aprendió a entrar en casa como un cohete cada vez que se abre la puerta y saltar a la silla del queso, relamiendose la nariz mientras espera su recompensa de la mano de la señora de la cabeza gorda que no puede resistir sus minúsculos encantos.

Y aquí está la ilustración: Lord Burley, alias Stunty, esta mañana sentado en la silla del ordenador esperando a que le cayese su regalito de queso. Como voy a resistir esa carita?

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2 Comments:

Blogger latietarosa said...

Y yo que el cuento lo leo defierente:
La chica con pinta de blanca nieves que alimneta cos gatos horrorosos callejeros.......

y eso lo encoentras bonito????
uffff MaríaJones, ahí no coincidimos!!!
agagagagag

4:16 AM  
Blogger SheMeows said...

Ah, es cariño de madre de acogida :) Si por mi fuera, hay días que me los traería todos a casa!

10:16 PM  

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